los espacios vacíos

Oct 08 2010

Cuando repentinamente mi mente encuentra un espacio vacío, por ejemplo, lo negro de una ventana al girar la cabeza en la noche, un lago de agua obscura al ir por la carretera, el momento sin imagen cuando me tallo los ojos, la posible siguiente acción al encontrar un extraño, una ventana cubierta con cortinas en una casa desconocida… por default la llena con algún tipo de demonio. Muy peculiar. No se qué tan extraño o común sea…

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le debo una a Facebook

Aug 25 2010

Semana de trabajo despiadado e inclemente. Precedida por casi tres semanas de desvelos. Mañana, junta muy temprano. Estoy muy cerca de la entrega de un proyecto, todo es caos, actividad, llamadas, objetivos y… me llega un correo:

Alguien comentó una foto tuya en Facebook.

OK. Clic.

Es un foto grupal de dos mamás con 3 niños y dos niñas de alrededor de 9 años. Uno de los niños soy yo (hace unos 27 años). Una de las niñas es mi hermana. La otra es la primera niña de la que perdida y pubertamente me enamoré.

Pasé unos 10 minutos viendo la foto y recordando. Gran paz, gran nostalgía, grandes recuerdos. Cuando por fin algo más toma mi atención me descubro sonriendo.

A decir verdad, no fue una gran historia de amor. En el mismo día me enamoré y el amor fue declarado. Me acobardé y el amor fue negado. Lágrimas, en fin… Pero aún así, tener una foto del momento justo cuando te enamoraste por primera vez es increíble.

Es, sin duda alguna, algo que hace que detenga mi camino. Y agradezca.

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5 metros en Paseo de la Reforma

Aug 22 2010

“Son increibles estos pendejos”. -eso pensaba a salir de Starbucks.

Un cliente X y su proyecto llevaba destrozando mi atención, mis noches y mi sentido común durante dos semanas. Ese día, un jueves, mi día estaba lleno. Evento a las 08:00, una cita a las 11:00  y juntas a las 13:00 y a las 16:30. Todas en distinto puntos de la Ciudad de México. Todos de otros proyectos que había descuidado por enfocarme en la “emergencia” en la que el cliente X se metió solo y para la que ahora reclamaba ayuda. Reclamaba con un tono que insinuaba consecuencias futuras para mí si no lograbamos resolverlo.

Por si fuera poco, mi nuevo celular estaba mal configurado y la mitad de las llamadas llegaban al viejo y la mitad al nuevo. El fin de semana, seguro trabajamos… otra vez. Mi esposa no va estar contenta.

Ahora, era claro para mí que se resolvería. El tiempo y recursos aún sobraban para evitar la “catástrofe”. Pero el enjambre de llamadas y correos eran insoportables. El impacto en otros proyectos me estresaba aún más e iba por avenida Reforma caminando a paso acelerado teniendo conversaciones imaginarias con los involucrados y tratando de calmarle.

“Tal vez si llego temprano a la cita pueda responder algunos correos y… ”

En ese momento sentí una mano suave sobre mi brazo… una señora mayor en lágrimas me detiene y dice: “Joven, algo, tengo hambre…”

La miro y velozmente y doy la respuesta automática: “Perdón señora, no traigo nada.”

Sigo caminando.

10 pasos. “Puta madre” -pienso.

Me detengo. Sigo pensando. “Hay mil casos así. Dicen que dar dinero sólo mantiene a la gente en la calle. Pero no pidió dinero. Dijo, tengo hambre.”

Volteo y veo la calles llena de docenas de yos que pasan de largo. “Todos tenemos problemas. Seguro, pero… hambre”.

“¿Que hacer? ¿Ofrecerle trabajo? No chingues. Tiene hambre.”

Pienso en la frase: “Si le das un pescado a un hombre lo alimentas un día, si le enseñas a pescar comerá para simpre.”

Y me respondo: “Sí, pero si un niño se está ahogando no dices: Enséñenle a nadar.”

Pienso en mi karma: “Si no la ayudo, tal vez no me vaya bien con este proyecto/emergencia/día.”

Y me respondo: “Si ayudas pensando en tu karma, o por que te ganó la lástima, no la estás ayudando a ella, te estás ayudando a ti… hipócrita.”

Regreso 5 pasos a un puesto de la calle y compro dos paquetes de galletas y se las doy a la señora.

Muy sorprendida, dice: “Gracias joven”. No se si hay que hacer más, ¿ofrecer una palabra? ¿Mejor irme? Giro y sigo mi camino.

No me siento bien al respecto. Se que una limosna es tan irrelevante como no darla. En el gran esquema de las cosas lo que sucedió es como si no hubiera sucedido. La señora tendrá hambre mañana y pasado mañana.

Ya muchos pasos adelante lo último que pienso al respecto es que en un espacio de 5 metros concidian: hambre, galletas, dinero. Me llama la atención lo cerca que pueden estar las soluciones de su problema respectivo y la necesidad imperante de que la voluntad individual los una.

Por último, veo que mis problemas son elecciones de mi vida. No puedo recordar la última vez que tuve un problema del tipo de no tener que comer.

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